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viernes, 19 de julio de 2013

Nuevo Hombre y Nuevo Mundo



  A menudo escucho a otros que hablan de sus metas en la vida, de los proyectos que quieren realizar, de sus ambiciones, de sus sueños, también, a veces, intento descifrar los discursos de los políticos cuando pretenden vender sus productos y, la mayoría de las veces, me parece que esas metas, proyectos, sueños o discursos carecen de ambición, que son pequeños, egoístas y casi siempre incompletos… y que a mi, al menos, no me satisfacen en nada.


¿Y que te satisface a ti se preguntará quien ha tenido la paciencia de leerme? Y yo, en la intención de que pueda serviros de algo, deseo compartir la respuesta con vosotros.

Ya habréis observado como, en mis anteriores entradas, hablo del nuevo mundo y del nuevo hombre y os explicaré que es lo que quiero decir con ello: El hombre está solo en el inicio de su evolución, todavía tiene cuatro quintas partes del camino por recorrer y, en ese camino, aún tendrá varios escalones evolutivos que subir, pues bien, el siguiente escalón (que es el único por el que nuestra generación y las de los próximos mil años deben preocuparse) es el que nos lleva a lo que yo llamo el “HOMBRE SUPERIOR”, este concepto para el que muchos han usado palabras como superhombre, supra hombre, etc. define lo que, para mi, es el siguiente paso evolutivo de la humanidad, ese ser, el hombre superior, sería para el hombre (en palabras ya usadas por Nietzsche) lo que el hombre es al mono, es decir, habría una diferencia evolutiva tan apreciable que estaríamos ya ante otra especie, sin embargo, para definir a esa especie que está por llegar yo prefiero usar el término hombre superior y no el de superhombre porque no quiero que se confunda con lo que siempre se ha entendido como tal o con el del “Übermensch” de Nietzsche. El hombre superior del que yo hablo está biológica y evolutivamente un nivel por encima de nosotros pero lo está, sobre todo, en el sentido espiritual, esto es, en mi concepto de evolución lo que tiene que evolucionar es el espíritu, que es el que tira luego del cuerpo ya que, al crecer, propicia, de manera simultanea, el cambio biológico que necesita para llevar a término ese crecimiento, sin embargo el espíritu no puede crecer si quien lo acoge y la civilización en que se desarrolla quien lo acoge no busca y desea ese crecimiento, no remueve los obstáculos que lo impiden y no establece las condiciones mínimas necesarias para que esa evolución se de.

Así pues, en la época actual, el hombre ha llegado a su momento crítico, ese punto de no retorno en el que puede encaminarse hacia el salto evolutivo realizando el CAMBIO o puede desaparecer como especie si mantiene las cosas tal y como están  limitándose a parchear (como suele ser costumbre) ya que, su evolución espiritual, no sería posible no solo porque este “mundo viejo” no reúne los requisitos mínimos necesarios para ello, sino porque dicho mundo y el “hombre viejo” que lo habita son, por si mismos, dos obstáculos insalvables para que el salto se produzca y, ahí, es donde entran mis dos repetidos conceptos de hombre nuevo y mundo nuevo. Para que el hombre superior sea posible es preciso, primero, que demos paso en nosotros, en nuestro interior, al “hombre nuevo”, el hombre nuevo es muchas cosas pero, esencialmente, es un cambio de actitud, en vez de verse como un fin, como un saco egoísta que se limita a acumular cosas que se pudren, el hombre nuevo es como un rio que fluye hacia el mar y que da y recoge las aguas de otros ríos para dejarlas fluir quedándose solo con el conocimiento que esas aguas le dan, el hombre nuevo atesora experiencias y aprende de ellas, ambicionando únicamente su crecimiento espiritual, se siente no como un fin, sino como un medio, un instrumento al servicio de un fin superior, no lucha para tener, lo hace para cumplir una MISIÓN; hacer posible su propia evolución espiritual y la de los demás; lucha por un mundo en donde ese crecimiento sea lo más importante, un mundo justo, donde toda escasez haya sido desterrada y en el que la meta fundamental sea, precisamente, posibilitar el surgimiento del hombre superior,  ese mundo por el que ese hombre lucha, por el que yo lucho y por el que muchos lucharán un día es el “mundo nuevo”.

En conclusión, el hombre nuevo es necesario porque se pone a si mismo como instrumento de un fin más importante que su propia vida y tiene la voluntad de luchar para hacer posible ese “salto” convirtiéndose en el “vehículo físico” que su espíritu necesita para seguir creciendo hacia “el hombre superior” y el mundo nuevo es imprescindible porque supone el surgimiento de una civilización cuyo meta esencial es también el advenimiento del hombre superior, oséase un mundo que potencie el desarrollo espiritual individual y colectivo de sus miembros, debiendo haber superado para ello, antes, los problemas básicos de subsistencia, bienestar y justicia social de los individuos que la componen.

Desgraciadamente, en el momento en el que escribo esto, todo está por hacer, el nuevo mundo debe empezarse y el hombre nuevo no ha comenzado siquiera a balbucear pero no me rindo y sé que; aunque muera peleando por ello; llegará un tiempo, en un futuro tal vez más cercano de lo que muchos creen, en el que el hombre viejo solo será un recuerdo del pasado pues un hombre nuevo caminará feliz por las anchas avenidas de ciudades construidas bajo el mar, bajo tierra, en otros mundos o flotando en el espacio y la abundancia, la Justicia, la Ciencia y el espíritu caminarán con él, y eso solo dependerá de lo que nosotros estemos dispuestos a hacer AQUÍ Y AHORA.


“Levanto el estandarte de la vieja cruz, esa que los siglos olvidaron y el tiempo cubrió de polvo y telarañas en cualquier rincón, levanto el estandarte y llamo a mis hermanos de la antigua hermandad, esos que aun no saben que vendrán…” 

(extracto de la novela que nunca acabé “la hermandad de la cruz solar”).


miércoles, 10 de julio de 2013

Camino Y SER


       Cercano ya el tiempo para emprender mi primer camino de Santiago me pregunto por el sentido de la vida, las grandes preguntas siempre me acompañan: ¿de donde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿por qué tanto sufrimiento?.

Vivimos en un mundo en el que la mayoría de las personas no se hacen estas preguntas, a algunos ni siquiera les importa; creen vivir en una especie de parque de atracciones en el que lo único que hay que hacer es "ser feliz"; pero, la mayoría, vive repitiendo las mismas tópicas respuestas que desde pequeños les inculcaron, respuestas que los siguen manteniendo en la ignorancia, la ignorancia del esclavo, ese esclavo en que se ha convertido el hombre de nuestra época, el mismo hombre que vive en el sueño de creerse el amo. Y es que, al fin y al cabo, quizás la primera y más importante lucha que tenemos que librar sea la de alcanzar la libertad, no esa libertad que te da un estado y que consiste en votar cada cierto tiempo, sino la verdadera libertad, esa que nadie te puede dar porque solo es posible obtenerla si la ganas en batalla, en esa batalla que tenemos que pelear todos los días contra nosotros mismos, contra nuestro egoísmo, nuestra debilidad, nuestra soberbia, nuestra ignorancia.

Luchar por la libertad…sabiendo que la libertad jamás se alcanza, que siempre estaremos en el camino que lleva a ella, un camino que hemos de retomar cada mañana. Ese es un buen aprendizaje y una buena reflexión a hacer para el camino de Santiago, somos siempre peregrinos hacia metas que nunca alcanzamos, vagabundos de nosotros mismos y, sin embargo, conscientes de que andar el camino es nuestro mayor premio pues nos hace mejores y que; aunque nunca podamos terminarlo; al final del día si que podremos decir que estamos más cerca de la meta final.

Y en ese camino de nuestras vidas, en ese ir y venir aparentemente hacia ninguna parte, ¿de donde venimos?, ¿a donde vamos?, ¿por qué tanto sufrimiento?, yo tengo mis respuestas y quiero compartirla con aquellos que miráis estas letras desde el otro lado de la pantalla, aquellos que habéis llegado a éste remoto lugar de internet por alguna oculta razón del destino:

 ¿DE DONDE VENIMOS?: Al principio era el caos (allí donde todo es y a la vez no es), y el caos es perfecto ya que reúne las dos condiciones básicas de la perfección cuales son la de ser (definirse) y no ser (mantenerse en la indefinición), pues bien, para ser y como elemento esencial del propio caos “surgió” el SER (Dios) y, al hacerlo, se proyectó en una cuasi infinitud de chispas en una especie de “espejo” en el que poder observarse (definirse), ese “espejo” es el universo y esas chispas son nuestros espíritus, espíritus que deben evolucionar hacia la unión de todas las chispas en uno a través del amor y el conocimiento de si mismos y, cuando eso suceda, el SER se habrá visto completo en el espejo y podrá dar su siguiente paso, volviendo, quizás a observarse en otro  nuevo “espejo”.

Así pues,  nuestros espíritus, que han evolucionado desde lo elemental hasta nosotros y que son solo chispas proyectadas del SER, se mantienen en un plano intermedio entre Dios y el mundo desarrollándose y fusionándose con otros similares a ellos a medida que van recibiendo el conocimiento que las distintas vidas en las que se alojan les reportan y para ello, para vivir, el espíritu de cada uno de nosotros usa de un vehículo cuya sustancia es menos sutil y más cercana a la materia; (en lenguaje más científico sería un quantum de pre energía vibrando en las cuerdas que forman el tejido básico del universo);  esa sustancia o vehículo del espíritu es el alma, alma que debe reencarnarse una y otra vez (como estudiante que pasa o repite curso) en innumerables vidas y, cada vez que lo hace, lo consigue a través de un campo energético (astral) que ajusta como un guante dentro del cuerpo físico que obtenemos al nacer. Ese astral es el que; cuando morimos y el alma regresa a volcar su aprendizaje al espíritu; queda abandonado a su suerte impregnándose en las cosas que el difunto amó y originando, en ocasiones, fenómenos fantasmales.

Pues bien, nuestra misión en cada vida es aprehender, mejorar e intentar amar, ya que, al amar, creamos conexiones con otras almas “VÍNCULOS” que, luego en esas otras vidas, actuarán como imanes hacia otras personas (esas personas que nos caen bien sin saber por qué) de cara a fusionarnos para formar un día una chispa mayor que, a su vez, habrá de fusionarse despues en otra aún más grande hasta la unión en uno final.

Luego, venimos del SER, de Dios y en la forma en que acabo de explicar.

¿A DONDE VAMOS?: Nuestra meta final es la unión en uno de todas las chispas del universo y, cuando eso suceda, será el final del tiempo porque Dios habrá terminado de definirse al haberse “observado” completo en su “espejo” cumpliendo, con ello, su función de SER, con lo que el Caos podrá seguir siendo perfecto al haber cumplido sus dos condiciones esenciales (ser y a la vez no ser) pero, hasta llegar allí, quedan muchas metas intermedias que alcanzar y mucho camino que recorrer y la generación del hombre de nuestra época se encuentra con una gran meta por delante, nuestra misión, estamos en un momento evolutivo en el que “el hombre viejo” que somos ya no sirve pues, el aprendizaje que nuestros espíritus precisan, demanda de un nuevo hombre y de un nuevo mundo cuya meta sea potenciar nuestra evolución espiritual, para lo que es preciso que la tierra; nuestro segundo soporte físico; sea gobernada por un solo poder, que la meta primera de ese nuevo poder sea la que acabo de decir, que se acabe la injusticia, el hambre y la ignorancia; lo que se puede lograr solo si se acaba con los inconfesables intereses de las élites que lo impiden; y que, por fin y de una vez por todas, los que están arriba sirvan a los que están abajo o como dijo Cristo “los últimos serán los primeros”. Esta meta puede parecer una utopía, algo imposible para muchos, pero os aseguro que esta generación lo verá.

¿POR QUÉ TANTO SUFRIMIENTO”: Cuando practicaba culturismo, años ha, también me hacía la misma pregunta y la respuesta es clara, sufrimos para mejorar, para aprehender, para evolucionar, sufrimos porque el dolor es el precio que pagas para llegar a la meta, pero lo importante no es cuanto sufras porque, al cabo, todo sufrimiento queda siempre atrás, lo importante es el beneficio que ese sufrimiento te de, que lo que consigas valga de verdad la pena y, a veces, hasta una simple sonrisa la vale J


Y mañana, más.

lunes, 8 de julio de 2013

Cruz Solar


"Tu que aguardas entre las sombras esperando la señal, tu que sientes el peso de la espera, mira brillar en tu alma el reflejo de la cruz solar y siente como; con el resurgir de la vieja hermandad;  batirá las alas el fénix en el comienzo del nuevo tiempo"

Inicio de esa novela que nunca acabaré "La hermandad de la Cruz del Sol".


Cuando era un niño que caminaba solo por entre los otros niños solía mirar el mundo con ojos grandes, todo me asombraba, todo era nuevo, miraba a los demás y los veía tan distintos que no podía comprender que hacía yo entre ellos, sin embargo, pasado el tiempo, mi asombro se fue apagando, me fui haciendo al mundo y la vida se convirtió en un hábito y sin ser demasiado consciente de por qué lo hacía; y pese a que algo en mi siempre se resistió; fui asumiendo las metas de los demás: ganar dinero, ser admirado, crear un hogar, conseguir estabilidad sentimental, triunfar ... es decir, me convertí en un sonámbulo, uno más de entre los millones de sonámbulos que pululan por ahí creyendo que son felices, que están despiertos, pensándose a salvo y luchando por conseguir los mismos apolillados premios que generaciones completas de sonámbulos han soñado con conseguir desde el principio de los tiempos...

Pero un día tuve un sueño:
       
Soñé que estaba perdido en una ciudad que no conocía, una ciudad inmensa, magnifica, con edificios tan altos y lujosos como jamás había visto, con avenidas tan anchas como desiertos y con una especie de parque a mi derecha lleno de árboles de tamaño descomunal, todo allí era grande e imponente y arriba, en lo alto de muchos de aquellos edificios ondeaba el estandarte de la Cruz Solar que veis en  mi perfil, por lo que pensé que todo estaba dispuesto para llevar a cabo una celebración y que ese estandarte tendría algo que ver con la dicha celebración, entonces sentí la necesidad de preguntar a alguien y me volví y justo, tras de mi, vi llegar un individuo muy alto que me miraba como si me conociera: Oiga, perdone, le dije, ¿donde estoy y que se celebra?, a lo que aquel hombre; que seguía mirándome como se mira a un viejo amigo; me contestó, estás en el Mundo Nuevo, Enrique, el hombre viejo ha muerto y el nuevo ocupa ahora su lugar y ese estandarte que ves nos recuerda como la luz debe llenar la oscuridad y como el hombre debe llenar su propio vacío... llena pues tu vacío... y estas palabras resonaron en mi mente de tal forma que debí despertarme porque no recuerdo nada más.

Desde ese sueño asumí éste símbolo como mio y me tomé muy en serio el consejo, comprendí que mi vida estaba vacía, que en realidad aquello por lo que luchaba ni me importaba, ni podía llenarme porque peleaba por objetivos que no tienen nada dentro, ya que son objetivos que fueron puestos ahí para que los toques y los muestres a otros pero nada hay en su interior que pueda pasar a formar parte de ti, no te fortalecen sino que, muy al contrario, te debilitan porque te hacen más dependiente de ellos al buscar sentir una y otra vez esa falsa sensación de seguridad que da pensarte triunfador y nada te enseñan salvo a ensalzar tu vanidad, lo que no hace más que mantenerte en la esclavitud, pues no hay mayor esclavo que aquel que sufre la tiranía de su propio ego.

En fin, no voy a extenderme mucho porque quiero que esto sea solo una introducción y lo único que me queda por añadir es que el objetivo de éste blog es enseñar a aquellos que quieran aprender lo que yo ya he aprendido, ofrecer a otros mi humilde ayuda para que busquen también la forma de llenar su vacío, ayudarles a despertar, a dejar de ser esclavos y conseguir que ellos, a cambio, hagan lo mismo, algún día, con aquellos que lo necesiten.


Y mañana, más.