"Tu que aguardas entre las sombras esperando la señal, tu que sientes el peso de la espera, mira brillar en tu alma el reflejo de la cruz solar y siente como; con el resurgir de la vieja hermandad; batirá las alas el fénix en el comienzo del nuevo tiempo"
Inicio de esa novela que nunca acabaré
"La hermandad de la Cruz del Sol".
Cuando era un niño que caminaba solo por
entre los otros niños solía mirar el mundo con ojos grandes, todo me asombraba,
todo era nuevo, miraba a los demás y los veía tan distintos que no podía
comprender que hacía yo entre ellos, sin embargo, pasado el tiempo, mi asombro
se fue apagando, me fui haciendo al mundo y la vida se convirtió en un hábito y
sin ser demasiado consciente de por qué lo hacía; y pese a que algo en mi
siempre se resistió; fui asumiendo las metas de los demás: ganar dinero, ser
admirado, crear un hogar, conseguir estabilidad sentimental, triunfar ... es
decir, me convertí en un sonámbulo, uno más de entre los millones de sonámbulos
que pululan por ahí creyendo que son felices, que están despiertos, pensándose
a salvo y luchando por conseguir los mismos apolillados premios que
generaciones completas de sonámbulos han soñado con conseguir desde el
principio de los tiempos...
Pero un día tuve un sueño:
Soñé que estaba perdido en una ciudad que
no conocía, una ciudad inmensa, magnifica, con edificios tan altos y lujosos
como jamás había visto, con avenidas tan anchas como desiertos y con una
especie de parque a mi derecha lleno de árboles de tamaño descomunal, todo allí
era grande e imponente y arriba, en lo alto de muchos de aquellos edificios
ondeaba el estandarte de la Cruz Solar que veis en mi perfil, por lo que
pensé que todo estaba dispuesto para llevar a cabo una celebración y que ese
estandarte tendría algo que ver con la dicha celebración, entonces sentí la
necesidad de preguntar a alguien y me volví y justo, tras de mi, vi llegar un
individuo muy alto que me miraba como si me conociera: Oiga, perdone, le dije,
¿donde estoy y que se celebra?, a lo que aquel hombre; que seguía mirándome
como se mira a un viejo amigo; me contestó, estás en el Mundo Nuevo, Enrique,
el hombre viejo ha muerto y el nuevo ocupa ahora su lugar y ese estandarte que
ves nos recuerda como la luz debe llenar la oscuridad y como el hombre debe
llenar su propio vacío... llena pues tu vacío... y estas palabras resonaron en
mi mente de tal forma que debí despertarme porque no recuerdo nada más.
Desde ese sueño asumí éste símbolo
como mio y me tomé muy en serio el consejo, comprendí que mi vida estaba vacía,
que en realidad aquello por lo que luchaba ni me importaba, ni podía llenarme
porque peleaba por objetivos que no tienen nada dentro, ya que son objetivos que fueron puestos ahí para que los toques y los muestres a otros pero nada hay en su
interior que pueda pasar a formar parte de ti, no te fortalecen sino que, muy
al contrario, te debilitan porque te hacen más dependiente de ellos al buscar
sentir una y otra vez esa falsa sensación de seguridad que da pensarte
triunfador y nada te enseñan salvo a ensalzar tu vanidad, lo que no hace más
que mantenerte en la esclavitud, pues no hay mayor esclavo que aquel que sufre
la tiranía de su propio ego.
En fin, no voy a extenderme mucho porque
quiero que esto sea solo una introducción y lo único que me queda por añadir es
que el objetivo de éste blog es enseñar a aquellos que quieran aprender lo que
yo ya he aprendido, ofrecer a otros mi humilde ayuda para que busquen también
la forma de llenar su vacío, ayudarles a despertar, a dejar de ser esclavos y
conseguir que ellos, a cambio, hagan lo mismo, algún día, con aquellos que lo
necesiten.
Y mañana, más.
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